martes, 30 de octubre de 2007

El uso de la ética

(publicado en el blog “Del dicho al hecho”, en http://www.serresponsable.es/, el día 30 de octubre de 2007)

Parece que esté obsesionado con Al Gore y no es cierto. Que a nadie le quepa la menor duda de que celebro que, aunque sea a modo de “bolo”, este señor capte el interés del público en su discurso para combatir el cambio climático. Mi critica es que no es la persona más adecuada para el discurso, porque es uno de los primeros responsables del desaguisado o, si lo prefieren, uno de los que más pudo hacer y menos hizo por combatirlo. Reconozco, sin embargo, que si es cierta la frase de Alfonso Guerra, “lo importante es que se hable de uno, aunque sea mal”, a este señor no se le puede quitar el mérito. Desde luego capta el interés.

El otro día dijo que el cambio climático no es una cuestión política, que es una cuestión ética. Hombre, a mi si me parece una cuestión también política. Me lo parece desde el preciso momento en que para combatirlo se deben establecer unas determinadas políticas y activar una serie de medidas que sólo pueden hacer los políticos. Ni que sea por eso.

También es una cuestión ética, por descontado. Esta ética que me hace afirmar repetidamente que el señor Al Gore no está legitimado para este discurso porque es uno de los ciudadanos del mundo que más contamina: su mansión, su jet, etc. además de que poco hizo por el cambio climático desde su poltrona vicepresidencial – por ejemplo no firmo el protocolo de Kyoto-. Y la ética de sus propias intervenciones. Porque no dona un 90 por ciento de sus honorarios a una Fundación que combata la problemática que combate. Aún dando esta cifra le quedarían más de 10.000 dólares para su uso personal. No esta nada mal. Y poco ético me parece que su discurso utilice estrategias de comunicación como el juego de luces que utiliza en sus presentaciones para lograr mayor emotividad en los momentos clave de su discurso. Y poco ético me parece que no deje entrar a la prensa en sus intervenciones si lo que quiere es difundir sus palabras.

Algunas veces se le ha criticado el rigor científico de sus intervenciones. En este capítulo ha reaccionado y ha nombrado a algunos apóstoles que le ayudarán e difundir su mensaje: Adolfo Domínguez, Ágatha Ruiz de la Prada, Ana Rosa Quintana, etc. Sin duda, la flor y nata de los expertos medioambientales. Ahora si tendrá rigor el discurso.

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